Primer 797 para Avianca. El avión que nunca llegó.
- Spotters32r Bogotá
- 18 jun
- 3 min de lectura
Sí, ya capté su atención. Y no, no estoy hablando de un supuesto Boeing 797. Estoy hablando del N797AV, la matrícula que iba a portar el que habría sido el primer Boeing 787-9 de Avianca y, en su momento, el avión de pasajeros más grande y moderno de la flota de la aerolínea colombiana.
Pocos recuerdan esta historia. Y muchos de los nuevos aficionados a la aviación ni siquiera saben que Avianca estuvo a punto de operar el Dreamliner más grande de la flota 787 de AVA
Corría el año 2019. La aerolínea se preparaba para recibir una nueva etapa de crecimiento internacional. Entre los planes aparecía la llegada de varios Boeing 787-9, una versión más larga y con mayor capacidad que los actuales Boeing 787-8 que conocemos hoy.
Para quienes amamos los aviones, aquello era una auténtica locura. Imaginen por un momento un 787-9 de Avianca rodando por El Dorado. El mismo modelo que hemos visto operar en aerolíneas como KLM, Air Europa o LATAM Brasil. Un avión con mayor capacidad de pasajeros, más alcance y una presencia imponente en plataforma. Un avión pensado para fortalecer las rutas de largo alcance y consolidar la posición internacional de Avianca.
La ilusión era real. El gremio aeronáutico ya seguía sus movimientos. Los registros aparecían en las bases de datos aeronáuticas. Las conversaciones en foros especializados comenzaban a multiplicarse. El N797AV era una realidad.
Pero entonces llegó la tormenta. Avianca comenzó a atravesar una de las etapas más complejas de su historia reciente. Años de dificultades financieras, una industria cada vez más competitiva, costos operacionales crecientes, el impacto de conflictos laborales como el recordado paro de pilotos de 2017 y una estructura financiera que ya venía acumulando tensiones importantes terminaron afectando los planes de expansión de la compañía.
Y cuando todavía intentaba reorganizarse, llegó la pandemia. Lo que iba a ser el inicio de una nueva generación de Dreamliners para Avianca terminó convirtiéndose en una de las muchas decisiones estratégicas que debieron replantearse para garantizar la supervivencia de la empresa.
El N797AV nunca transportó un pasajero con los colores de Avianca. Nunca despegó desde Bogotá. Nunca hizo una rotación a Madrid. Nunca cruzó el Atlántico llevando la bandera colombiana en su fuselaje. Simplemente desapareció del panorama.
Durante años permaneció almacenado mientras el mundo intentaba recuperarse de una de las peores crisis de la historia de la aviación comercial.
Y cuando muchos pensaban que quizás todavía existía alguna posibilidad de verlo algún día en Colombia, llegó la noticia definitiva: el avión encontró un nuevo hogar. Hoy opera para Air Europa bajo la matrícula EC-OGY.
Y así terminó una de las historias más curiosas de la aviación colombiana reciente. Un avión que fue entregado a Avianca, que recibió matrícula de Avianca, que formó parte de los planes de Avianca... pero que jamás llegó a volar para Avianca. Quizás por eso sigue despertando tanta curiosidad entre los aficionados. Porque representa uno de esos grandes "qué hubiera pasado si..." de nuestra aviación.
¿Qué rutas habría operado? ¿Cuántos pasajeros habría transportado? ¿Habría impulsado una expansión internacional diferente? Nunca lo sabremos.
Lo que sí sabemos es que el sueño de ver nuevos aviones de fuselaje ancho con los colores de Avianca sigue más vivo que nunca.
Mientras los N798AV, N799AV y N800AV avanzan en su camino de regreso a operación tras sus respectivos procesos de mantenimiento, la atención de muchos aficionados también está puesta en los futuros Airbus A330neo que llegarán al grupo Abra y que, según todo apunta, terminarán reforzando la operación internacional de Avianca.
Y quién sabe. Tal vez dentro de algunos años estemos escribiendo una nueva historia sobre esas matrículas que hoy todavía no conocemos. Porque en la aviación, a veces los aviones llegan. Y otras veces se convierten simplemente en una historia que nunca fue.
Aviación. Más importante que amarla, es entenderla.
Voxavia.
Por Wilberth Menco
Foto Javier Rodríguez




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