top of page
Buscar

¿Por qué SATENA tiene pérdidas? Lo que vale conectar a Colombia.

Por wmb

 

Cada cierto tiempo aparecen los estados financieros de SATENA y vuelve la misma discusión: la aerolínea perdió dinero. Entonces llegan las críticas, las comparaciones con las aerolíneas privadas y las preguntas sobre si la empresa está bien administrada. Sin embargo, antes de sacar conclusiones, vale la pena hacerse una pregunta mucho más importante: ¿estamos evaluando a SATENA con el criterio correcto?

 

La respuesta, en muchos casos, es no.

 

SATENA no nació para competir de tú a tú con Avianca, LATAM, JetSMART o Wingo. Mientras las aerolíneas comerciales analizan dónde pueden obtener la mayor rentabilidad, SATENA tiene una misión completamente diferente: conectar a los colombianos que viven donde el mercado simplemente no encuentra un negocio.

 

Y ahí está la clave.

 

Si una ruta entre dos poblaciones fuera altamente rentable, tarde o temprano aparecerían operadores privados interesados en explotarla. Es exactamente así como funciona el mercado. Pero existen decenas de destinos donde los pasajeros son pocos, los costos son altos, la infraestructura aeroportuaria es limitada y las condiciones operacionales hacen que el vuelo, desde el punto de vista comercial, no sea atractivo para una aerolínea privada.

 

Es precisamente ahí donde entra SATENA.

 

Mientras otras compañías buscan llenar aviones para obtener utilidades, SATENA muchas veces despega con ocupaciones menores porque su misión no es únicamente vender sillas. También transporta médicos, profesores, funcionarios, pacientes, medicamentos, alimentos y permite que comunidades enteras permanezcan conectadas con el resto del país. En muchos municipios, cuando ningún otro operador vuela, el único avión que aparece en la pista lleva el logo de SATENA.

 

Por eso resulta injusto comparar sus estados financieros con los de una empresa cuya única obligación es generar rentabilidad. Son modelos de negocio completamente distintos. Una aerolínea privada puede abandonar una ruta cuando deja de ser rentable. SATENA, en cambio, muchas veces debe permanecer allí precisamente porque nadie más quiere hacerlo.

 

Eso no significa que las pérdidas no deban importar. Todo lo contrario.

 

Una empresa pública tiene la obligación de administrar correctamente los recursos de los colombianos. Debe controlar sus costos, evitar el despilfarro y operar con eficiencia. Hay una diferencia enorme entre perder dinero porque se cumple una misión social y perder dinero por una mala administración. Lo primero puede ser una consecuencia natural de su razón de existir. Lo segundo nunca tiene justificación.

 

Un buen ejemplo de ese equilibrio fue la ruta a Girardot. A diferencia de muchos de los destinos tradicionales de SATENA, Girardot cuenta con una excelente conexión terrestre y no es una población aislada. La apuesta buscaba atraer un mercado diferente y generar una operación que aportara mayor rentabilidad a la aerolínea. Sin embargo, la ocupación nunca alcanzó los niveles esperados y SATENA optó por cancelar la ruta antes de seguir acumulando pérdidas. La decisión demuestra que la empresa no mantiene vuelos simplemente por mantenerlos. También evalúa la demanda y toma decisiones empresariales cuando una operación deja de ser sostenible.

 

Ese caso ayuda a entender la diferencia entre una pérdida necesaria y una pérdida evitable. Llevar conectividad a una comunidad donde ninguna otra aerolínea está dispuesta a operar hace parte de la razón de ser de SATENA. Mantener indefinidamente una ruta que el propio mercado demuestra que no funciona sería otra historia.

 

Por eso, cuando aparecen cifras negativas, el debate no debería comenzar preguntando cuánto perdió SATENA, sino por qué lo perdió. Si esas pérdidas fueron el resultado de mantener conectadas regiones donde ninguna otra aerolínea está dispuesta a operar, estamos frente a un costo que el Estado asume para integrar el territorio nacional. Si, por el contrario, obedecen a decisiones administrativas equivocadas, entonces sí corresponde exigir explicaciones y correctivos.

 

Al final, el verdadero valor de SATENA no siempre se refleja en un balance financiero. También se mide en las comunidades que dejan de estar aisladas, en los pacientes que pueden llegar a un hospital, en los estudiantes que regresan a sus hogares y en las oportunidades que llegan por vía aérea a lugares donde, de otra forma, el avión simplemente nunca aterrizaría.

 

Quizá esa sea la mayor dificultad de analizar una aerolínea estatal: sus resultados no pueden medirse únicamente con el mismo indicador que se utiliza para una empresa privada. Mientras una busca maximizar las utilidades de sus accionistas, la otra también debe generar un beneficio social. Ese beneficio tiene un costo y, en muchas ocasiones, ese costo aparece reflejado en el estado de resultados.

 

Porque hay empresas cuyo éxito se mide únicamente en utilidades. Y hay otras cuya existencia también se justifica por el servicio que prestan. SATENA pertenece, desde hace décadas, a esa segunda categoría.

 

Para amar la aviación hay que entenderla.

Voxavia.



 
 
 

Comentarios


Portada para Facebook Inmobiliaria Simple Gris.png
  • Facebook
  • YouTube
  • Instagram
  • TikTok

© 2026 Creado por VOXAVIA con Wix.com

bottom of page